Por estos días, en la mesa de luz, releo y leo:
"El sueño es la primera casa, una casa sin techo, ni paredes ni cama. Estos vendrán después, inspirados por el sueño", berger, de a para x, una historia en cartas.
"Quizas únicamente aquel que soporta la experiencia de la privación de la casa puede ofrecer la hospitalidad", Anne Dufourmantelle en La hospitalidad de Derrida
"La forma del masoquismo es la espera, la espera en estado puro. Posterga pues el placer todo el tiempo", Sacher-Masoch de Deleuze. Quizás la definición opuesta del canto maorí (ver posts anteriores) o del zen. También Spinoza decía algo de la esperanza, como una pasión triste porque está conectada con la espera de lo porvenir y no con el ahora.
"No se dan afectos de esperanza y de miedo sin tristeza.. estos afectos indican falta de conocimiento e impotencia del alma y por esta causa también la seguridad... son signos de ánimo impotente"
Y también dice que la humildad no es una virtud sino una tristeza, que nace del hecho de que el hombre considera su impotencia y así está reprimida su potencia de obrar, dice Spinoza en su Ética.
Y también dice, en la línea de Nietzsche quien solo creería en un dios que supiese bailar: "cuanto mayor es la alegría por la que somos afectados, tanto mayor es la perfección a la que pasamos... usar, pues, de las cosas y deleitarse cuanto es posible con ellas... restaurarse y recrearse con alimentos y bebidas agradables... con perfumes, con el encanto de las plantas florecientes, con el ornato, con la música... con el teatro....", la alegría como norma y regla de vida, dice Spinoza y nosotros, en este blog, le creemos.